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domingo, 1 de junio de 2014

Vuelve la Saga El Ángel

Hola queridos ángeles ocultos:
Tras varias semanas de meditación y tras recibir innumerables mensajes a través de Facebook, Whatsapp y correo electrónico, he tomado la decisión de volver a poner a la venta La Saga El Ángel. Saga compuesta por tres libros, como sabéis. sus títulos son: EL Ángel de la Destrucción, La Llama del Ángel y Almas Gemelas.
Bien, os explico cómo podéis conseguir estos libros.
El primero, El Ángel de la Destrucción me lo podéis comprar a mí directamente y así os o lleváis firmado. Pero sólo quedan 60 ejemplares!!!!!!. EL precio es de 7€, para todo el territorio español!!! sí sí, habéis oído bien, 7€!!!!! Como para dejar pasar la oportunidad. Me lo podéis pedir a través de correo electrónico o por mensaje privado por Facebook. Os daré un número de cuenta para que hagáis el ingreso y se os mandará el libro por correos. Tarda entre 2 y 4 días, si es territorio peninsular. Si el envío es a las islas, tarda un pelín más, pero en una semana lo tenéis.
En cuanto a las continuaciones de la saga sólo se pueden pedir a través de bubok. Si pincháis en el título de cada libro, os manda al enlace directo. El precio aquí varía, puesto que podéis pedir el libro en formato papel o bien en PDF, que por supuesto resulta más económico.
Os dejo los títulos y los precios.
La Llama del Ángel: Precio en papel: 16€. Precio PDF: 3€
Almas Gemelas: Precio en papel: 15,50€. Precio PDF: 3€
Bueno ángeles ocultos, espero que os ilusione esta noticia. Pero para todos aquellos que no residen en España les diré que estoy maquetando los libros para poder subirlos a Amazon y que así lleguen a cualquier parte del mundo. Sólo os pido un poco de paciencia.
Espero que esto os alegre el domingo.
Gracias a todos por haber estado siempre ahí. Y recordad, sin vosotros yo no soy nadie.
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!!

martes, 11 de diciembre de 2012

Último día

Os recuerdo que mañana es el último día que podéis adquirir este libro.
Si lo queréis, Pinchad Aquí
Gracias a todos por vuestro tiempo, dedicación y apoyo.
Un beso, un abrazo y un mordisco

lunes, 26 de noviembre de 2012

Retirada de Almas Gemelas

Buenos días ángeles ocultos:
Quiero informaros que el final de la saga el Ángel, Almas Gemelas, sólo estará disponible en www.bubok.es hasta el día 12 de Diciembre del 2012.
Ese será el último día que lo podréis adquirir, porque al día siguiente se descolgará.
Ya sabéis que esta es una difícil decisión que tomé, en busca de un bien mayor, que es encontrar una editorial que decida editar y publicar mis libros.
Si estáis interesados en adquirir el libro, Pinchad Aquí
Recordad, sólo tenéis hasta el 12/12/2012
Un beso, un abrazo y un mordisco

jueves, 3 de mayo de 2012

Almas Gemelas


Almas Gemelas

   Buenos... he tardado, perooooooooooooooo ya lo tengo terminado...

   Lo sé, lo sé.... no tengo perdón por haber tardado tanto, y mucho menos por ser el libro de quien es... pero... las circunstancias de la vida son así...
   Bueno... aunque mi opinión sobre el libro ya se la he dado en persona a Mercedes, ahora me toca expresarlo en lineas.

   Soy consciente de que soy muuuuuuuuuuuy pesada sobre algunas cosas. Y hasta creo que Mercedes está hartita de pedirle sangre, sangre y mas sangre (jejejejeje). Tengo que admitir, que me sorprendió mucho la forma de narrar la historia, como durante toda la historia no existe casi ni un solo segundo de tranquilidad. Hay un hilo conductor de la historia que une poco a poco a todos los personajes y a todas las situaciones, poniendo a cada uno en su lugar. Desde el mas bueno de todos hasta el mas malo, todos pasan por sus situaciones en las que, poco a poco van llegando a su final.
   Yo, que he seguido a Mercedes desde el principio, y siendo, quizás la mas crítica de su obra, tengo que decir que la evolución es constante y notoria.   El primer libro de la Saga El Ángel, como ya dije hace mucho tiempo, aunque sea una historia de amor muy bonita, hay que admitir que es muy repetitiva. Pero, en su segundo libro, evoluciona de una forma tan perfecta que consigue que los  lectores del primer libro nos sorprendamos y deseemos con ansias el tercero , preguntándonos con lo que será ese tercer y último libro.

   Y en ese tercer libro nos encontramos. Su evolución nos lleva a una historia mucho mas densa de contenido, mas aventurera, mas entretenida y mucho mas arriesgada, en la que los protagonistas ya no son solo kara y Chris. Ahora, la historia la empiezan a formar todos los componentes de la familia, ya que , todos ellos tienen un valor especial y significativo dentro de la historia.

   Si es cierto, que si yo, personalmente, en el primer libro Kara me pareció una mema, en los dos siguientes sufre una transformación debido a los acontecimientos. Ahora Kara es mas madura, mas dura, mas libre, mas expresiva y mucho mas agresiva. Si bien Kara, no me caía bien al principio debido a la flojera del personaje, ahora se convierte en una mujer valiente y preparada y dispuesta a arriesgar su vida por su familia. De hecho, hay momentos en los que se vuelve un poquito... soberbia... quizás....( eso ya se lo expliqué a Mercedes).
   Sobre el resto de personajes.... Chris se vuelve mas humano. Y con eso, un pelín mas ñoño. Entendible debido a las circunstacias y por el amor que siente por Kara. Justificable en muchos casos, y no tanto en otros, Chris pierde los papeles por cualquiera que toque a su chica (Kara) y sus hijos. Una pasión tan fuerte que lo hace vulnerable a todo lo que le rodea. Amar de esa forma es complicado de entender, disfrutar y pelear. Amores tan afines y complicados, que las circunstancias los hacen pasar por situaciones de rabia, acción y amor, amor, amor y mucho amor....

   En resumida, es una historia que evoluciona  y sorprende tanto que hay que leerla para entenderla. Una Saga 100% recomendable por su atractivo y su contenido. Demasiadas cosas pasan para poder explicarlas. Es un libro lleno de acontecimientos con personajes que enamoran y sorprenden.

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sábado, 24 de marzo de 2012

Saga El Ángel

    La Saga El Ángel es una apasionante historia de dos personas que se encuentran y que, por circunstancias de la vida, y sus complicadas situaciones consideran que no pueden estar juntos. Él, desaparece, dejando tras de sí, un sin fín de sentimientos difíciles de controlar. Tanto, que ella piensa incluso en su muerte.

   ¿Qué haces cuando el amor de tu vida se va? Así se encuentra Kara.

   Hasta ahí podemos pensar... otra historia de amor, como cualquier otra. Pero... ¿Y si esas dos personas fueran seres especiales? ¿Y si él fuese una criatura y ella hubiese sido creada para destruirlo?

   Así es la historia de Kara y de Chris. Una historia llena de pasión y dudas. Sentimientos perdidos y encontrados. Querer ser y hacer, y no saber como...

   No te pierdas esta apasionante trilogía. Una historia que enamora en el primer libro y que engancha en el segundo, dejándote anonadada en el tercero.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Almas Gemelas (Capítulo IV)


FURIA
Chris me siguió sin decir nada. O por lo menos no en voz alta.
Kara, de verdad no creo que esto sea buena idea.
O conmigo o sin mí, Chris. No te estoy obligando a venir.
Sola no vas, eso tenlo por seguro.- Habíamos echado a correr a la velocidad de la luz por medio del bosque.
Ya no soy una mestiza Chris. No es necesario que te preocupes tanto por mí.
Siempre me preocuparé por ti, Kara. Seas mestiza, inmortal o lo que sea.
¿Por qué dices eso?- Estaba segura que tras sus palabras se escondía lago más.
No te has dado cuenta, pero tu luz sigue en tu interior.
― ¿Cómo?― Dije en voz alta y frenando mi alocada carrera en seco. Chris saltó por encima de mi cabeza para no tropezar conmigo. Aterrizó sobre sus talones, se dio la vuelta y clavó sus ojos en mí. Me estremecí al ver cómo me miraba. Sus ojos se habían convertido en esquirlas de hielo azul, que me atravesaban el cuerpo, el alma y el corazón.
―Ni siquiera te has dado cuenta, pero no eres como nosotros. Tampoco eres como antes. Te has convertido en un nuevo ser.
―Me pierdo Chris.
―Ven―. Dijo mientras abría los brazos y yo corría a ellos. Me estrechó contra él, levanté la cabeza para poder mirarlo a los ojos y me abracé a su inmortal cintura. Me dio un dulce beso en la frente.― Verás, cuando te he transformado, no te he podido robar tu luz. Y no será porque no lo he intentado―. Aclaró al ver como juntaba las cejas.― En ese momento no me importaba nada, sólo quería tenerte de regreso junto a mí. Si luego me tenía que flagelar por haberte convertido en algo que no quería que fueras, tenía toda la eternidad para hacerlo. Pero en ese momento, lo único que quería era retenerte junto a mí.
»Te clavé los colmillos, me bebí parte de tu sangre y traté de robarte tu luz, sin éxito. Cuando despertaste, me di cuenta que tu luz seguía en tu interior. Cuando te calmas, apenas se aprecia, pero sigue estando ahí. Cuando te enfadas, brilla más de lo que ya brillaba antes, y parece que te envuelve un mar de coléricas llamas―. Juraría que se había relamido los labios, pero no lo pude asegurar.
―Entonces, si mi luz sigue brillando en mi interior, ¿por qué me he sentido tentada cuando he visto brillar la de Alice?
―No era su luz lo que te ha tentado, cielo, era su sangre.
― ¿Me estás queriendo insinuar que me he convertido en un vampiro?
― ¡JA, JA!― Rompió a reír. Le aticé un puñetazo en el hombro tan fuerte, que los dos aterrizamos en el suelo.― ¡AY!― Se quejó.
― ¿Te he hecho daño?― Pregunté preocupada.
―No―. Iba a soltar una sarta de tacos, por tomarme el pelo en esas circunstancias, pero no pude. Sus labios me besaron con avaricia.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Almas Gemelas (Capítulo III)


RABIA
  Hubiera preferido permanecer más tiempo con mis hijos, disfrutando de su dulce y agradable olor a bebé, escuchando sus suaves respiraciones y los rápidos latidos de sus corazones. Pero no pude. Los gritos provenientes del salón me obligaron a bajar.
― ¿Tan difícil es para ti hacer caso?― Lucian seguía estando muy enfadado y descargaba su cabreo en Victoria.
― ¿Y a ti entender que Kara es mi hermana y que jamás me hará nada?
― ¡Joder Victoria! Se acaba de despertar. Puede ser peligroso. Y ya has cometido suficientes estupideces en una noche, ¿no te parece?
―O sea, que ir a salvar tu culo inmortal es una estupidez, ¿no? Que te zurzan Lucian.
―Escúchame bien, te dije que para mí eres lo más importante. ¿Qué hubiera pasado si te hubieran herido?
―Definitivamente eres imbécil. ¿Y qué hubiera pasado si te hieren o capturan? Había dos francotiradores apuntándoos con armas y balas especiales, y yo no me puedo comunicar contigo como Kara lo hace con Chris. Y encima no llevabas un puto móvil al que pudiera llamarte o enviarte un mensaje. Y si te crees que mientras tú pones tu bonito trasero en peligro yo me voy a quedar quietecita es que no me conoces una mierda. ¿Te has enterado?
La pelea subía de tono por momentos, y lo que más me indignaba era que Lucian no se había dado cuenta que Victoria simplemente había actuado como una mujer enamorada.
―Además, a ver si te enteras de una vez, idiota, no soy tan frágil ni tan indefensa como tú te crees.
― ¡Eres humana! ¡Eres frágil e indefensa!
― ¡Los cojones!― ¡Toma ya! Victoria estaba que echaba humo por las orejas. Ni siquiera se habían dado cuenta que Chris y yo estábamos a los pies de la escalera. ―He matado Lucian, ¿me oyes?, he matado a cazadores por protegerte―. Victoria se dio la vuelta y vi que estaba roja como un tomate. La rabia se la comía por dentro. Y su rabia me invadió. Me vio, me dedicó una sonrisa cómplice y se dispuso a subir a su dormitorio. Pero Lucian no la dejó.
― ¿Dónde te crees que vas?
Victoria se giró y con toda su rabia, le dio un empujón a Lucian. Éste apenas se movió un milímetro de su sitio, pero ella descargó toda su furia en ese acto.
―Lo más lejos de ti que pueda―. Y el rostro de Lucian se desencajó. Aquello le había dolido más que el tiro que le había pegado en el campo de batalla. Y esta vez no hizo nada por impedir que Victoria se fuera.
―Ahora subiré a verte―. Le susurré  a Vic cuando pasó por mi lado. Simplemente me asintió con la cabeza y subió los escalones de tres en tres. Realmente Victoria estaba muy, pero que muy rabiosa.

jueves, 20 de octubre de 2011

Almas Gemelas

Hola Angelitos!!!!
Bien, La Saga El Ángel se termina. La historia de amor entre Chris y Kara llega a su fin. El libro está terminado y corregido, subido y ya lo podéis comprar.
Con Almas Gemelas, la Saga el Ángel se termina. Todo lo que empieza, acaba, y en este libro, cargado de sorpresas, de un ritmo trepidante y de emociones increíbles, finaliza esta saga de la que muchos de vosotros sois adeptos. Espero que os guste. Ahora me tomo lo que queda de mes de vacaciones y probablemente en octubre vuelva a empezar con algo nuevo. Mi cabeza sigue siendo un hervidero de ideas.
A todos los que habéis seguido esta saga, de rodillas os agradezco el apoyo incondicional que me habéis brindado.
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!!
Os recuerdo que el libro lo podéis comprar en formato papel o PDF en www.bubok.com
Si pincháis sobre la entrada os mandará directamente a la página del libro de la editorial digital.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Portada Almas Gemelas

A falta de siete capítulos para terminar el tercer libro con el que finaliza esta saga, La Saga el  Ángel, ya tenemos la portada de este libro: Almas Gemelas.
La foto la elegí yo, pero el trabajo de montaje es de Tamara Carmona Sánchez.
Sé que much@s estáis impacientes por leer el tercer libro de esta saga, y qué muchos os preguntáis, ¿te vamos a tener que matar porque nos vas a dejar con la miel en los labios como en los anteriores?
No. En este todo acaba, porque todo tiene un principio y un final, todo lo que se empieza se acaba, y con este libro, la historia de amor entre Kara y Chris, acaba. Pero, ¿acabará bien o mal? Para eso lo tendréis que leer.
De momento, y para ir abriendo boca, aquí tenéis la portada.
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, 9 de julio de 2011

Almas Gemelas


ALEXANDER
Dejé que Chris tomara la iniciativa. Me volvió a cargar en sus hombros y me llevó por medio del bosque, hasta el palacete. Abrió la puerta de una patada y me soltó en el suelo, sin ninguna delicadeza por su parte. En el palacete habían restos del efluvio de Victoria y Lucian, y supuse que era allí donde mi cuñado la había llevado para hablar. Ahora parecía que Chris quería hacer lo mismo conmigo.
Seguía furioso, y sus ojos eran dos llamas rojas, sus colmillos estaba fuera y sus uñas resplandecían como puñales asesinos. Y por si aquello ya no era de por sí un claro indicio de su soberano cabreo, su pecho se puso a rugir. Me iba a caer una bronca y de las gordas.
-¿Por qué has dicho que te consideras un monstruo? Hace un rato me has dicho que ya no te veías como tal.- Dije tratando de suavizar la situación.
-Y no lo soy. Dejé de matar por placer cuando te conocí, Kara. Pero tú, hace un rato, has matado por gusto, por placer. Te dije que no quiero que te conviertas en un monstruo, en alguien como yo.
-Necesitaba la información, Chris.
-¡Y un cuerno, Kara! Has estado a punto de matar a Jake, y te has cargado a un cazador por placer. Lo he visto en tus ojos. Te has bebido su sangre y le has robado su luz.
-A eso se le llama alimentarse.
-No me provoques, Kara. Ni siquiera tenías hambre o sed. Eso lo vería venir.- Sus ojos seguía centelleando, y sus colmillos resplandeciendo. Las uñas habían vuelto a su posición normal. Parecía que el enfado se le pasaba.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque tu luz no ha brillado por hambre. Ha brillado por sed de venganza. Te has descontrolado ahí dentro. Se te ha ido de las manos, y lo sabes.
-No estoy tan segura.- Dije por lo bajini, pero me oyó.
Se plantó en dos pasos frente a mí, me agarró por los hombros y me fusiló con la mirada. Su pecho volvió a rugir. Volvía a estar cabreado, muy cabreado.
-Escúchame bien, o encuentras la forma de canalizar tu energía o te juro que no volvemos a casa. No voy a exponer ni a los niños ni a nadie humano a tu furia. Aunque te tenga que encerrar en un sótano durante siglos, ¿me oyes?
Y me volvía enfurecer.- ¿De verdad crees que le haría daño a mis hijos o alguien de mi familia, Chris? ¿Te has vuelto loco o qué?- Sentí como las llamas volvían a prender en mi interior. Me descontrolaba por momentos sólo con pensar que no quería que viera a mis hijos.
-Es por tu bien, Kara. ¿Qué pasaría si te descontrolaras y atacaras sin querer a tu madre, a Vic o a Trizia, eh? ¿Qué te crees que pasaría?- Me gritó encolerizado.
-¡No lo haría!- Le repliqué yo gritando tan fuerte como él.
-¿Y cómo estás tan segura?- Me volvió a berrear.
-No lo sé, pero no lo haría.- Repliqué yo mirándole a los ojos. Ambos estábamos enfadados, y mi luz iba envolviéndonos a los dos. Sentí como Chris temblaba ligeramente por la fuerza que yo estaba desprendiendo.
-Lo harías, Kara. De eso estoy seguro.
-Jamás haría daño a alguien de mi familia.- Le refunfuñé.
-Tienes que encontrar la forma de canalizar esa energía, Kara. O esto se te escapará de las manos.
-¿Y cómo quieres que lo haga?- Le volví a gritar mientras mi luz nos envolvía a los dos con más fuerza.
-¡No lo sé!- Me devolvió el grito y con ganas.- ¡Pero hazlo!
Y entonces aquello se me escapó de las manos. No sé por qué, de hecho, por muchas vueltas que le he dado en estos años, sigo sin saber por qué hice aquello. De pronto, sentí la apremiante necesidad de él, de canalizar toda mi furia, mi fuerza y mi poder a través de él. Agarré una de sus muñecas e hinqué mis dientes. Chris se estremeció, de placer y dolor entre mis colmillos.
Bebe de mí.- Le dije mentalmente. Quería saber todo lo que sentía él en aquel momento. Necesitaba saber todo lo que él sentía y anhelaba de mí. Necesitaba que él me ayudara a canalizar todo lo que sentía yo en aquellos momentos. Sin importarme las consecuencias, sin importarme si aquello se nos podía ir de las manos a los dos y podíamos acabar muertos. Sólo sabía que lo necesitaba a él.
-No.- Me respondió.
Por favor.- Imploré. No podía llorar. Aquello era algo que había muerto en mi transformación, pero aunque mis ojos no podían derramar lágrimas, mi alma si podía hacerlo. Y lloré. Lloré por su amor, por su perdón, por mi necesidad de él, por miedo, por temor, por dolor, por sufrimiento. Lloré como jamás lo había hecho si siquiera cuando era humana.- Ayúdame.- Le imploré.
No sé que le hizo cambiar de opinión. Tal vez fueran mis lágrimas secas, o puede que los gritos desesperados de mi alma. El caso es que se acercó una de mis muñecas a su boca y me mordió. Un escalofrío de placer empezó a recorrer mi cuerpo y entonces supe todo lo que necesitaba saber.
A través de su sangre, vi qué era lo que él esperaba de mí. Me vi junto a él, jugando con nuestros hijos, como si fuéramos una familia normal. Me vi reír junto a él y a nuestra familia, mientras Aquiles y Jade apagaban las velas de su primer cumpleaños. Me vi tumbada en una cama, junto a él, desnuda, con sus manos de hielo acariciando mi piel, no dejando ni un milímetro sin ser tocado por él. Me vi estremecerme de placer entre sus brazos, siendo humana por momentos, e inmortal en otros. Me vi corriendo por un bosque con él, mientras cazábamos las luces que había cerca. Me volví a ver amada entre sus brazos, bajo su cuerpo de mármol, con él en mí, con su alma acariciándome, con su corazón latiendo a pesar de que eso era imposible. Le vi henchido de amor por mí, orgulloso de mí. Todo se limitaba a mí, a que yo tuviera la inmortal existencia que él no había tenido. Una eternidad plácida y feliz, junto a él.
Desclavé mis colmillos de su muñeca y le miré a los ojos. Él había hecho lo mismo, y sus labios habían dejado de succionar mi sangre. Sus ojos volvían a ser azules, arrebatadores, hirientes cuando tanta devoción y amor se agolpaban en ellos. Y entonces supe que no podía defraudarle. No a él. No después de que estuviera casi mil años esperándome. No cuando yo era la única que le podía aportar la paz y la calma que su alma necesitaba. No se trataba de mí. Ya no. Se trataba de nosotros, de las dos partes de un todo.
Acaricié su rostro de hielo, con suavidad, mientras mi luz se encogía en mi interior. Imitó mi gesto, y con mi rostro entre sus nervudas manos, acercó sus labios a los míos y me besó. Sin avaricia, sin locura, con amor. Con tanto amor que me dolió el alma. Por encima de todo, de su inmortalidad, de su poder, de su hambre de mí, de su necesidad de mí, estaba el inmenso amor que sentía por mí. Y en aquel beso me lo dejó claro. Tan claro que me quise flagelar por todas las veces en las que mi cabezonería se lo había puesto difícil, muy difícil. Esta vez, tanto el hombre como la bestia gritaban cuánto me amaban.
Empecé a desabrocharle la camisa. Mis manos decidieron obrar por su propia cuenta, y yo decidí que fueran mi alma y cuerpo los que hablaran por mí. Chris soltó mi rostro, sin dejar de besarme, para que yo pudiera quitarle la camisa. Abrí los ojos cuando se la hube quitado y dejé de tener su rostro entre mis manos, para poder acariciar su marmóreo pecho. Mientras mis ojos se perdían en la inmensidad de los suyos, mis manos hicieron lo propio en su torso.
Chris imitó mi gesto, y me quitó la camiseta que llevaba, dejándome ante él medio desnuda. ¿Sé podía sentir vergüenza? No lo sé, pero yo estaba segura que me había ruborizado. Temblaba de vergüenza ante él, por estar insegura. Las veces que habíamos hecho el amor, no servían de nada. Para mí, en aquel momento, era como si fuera la primera vez, como si me fuera a entregar a él por primera vez. Y tal vez era así.
Sus brazos me encerraron en la prisión que formaban alrededor de mi cintura. Los milímetros que nos separaban desaparecieron. Nuestras pieles se rozaron, y nuestras almas de acariciaron. Si se podía morir de placer, yo me estaba muriendo en esos momentos.
Me agarró por la cintura, y me obligó a sentarme en su cadera. Una de sus manos se posó en mi nalga, aferrándome a él. La otra se perdió en mi nuca, obligándome a acercar mi rostro al suyo para volver a besarme.
Conmigo aferrada a él como quién se aferra a la vida, subió las escaleras. Nuestros labios no se separaron. Era lo bueno de no necesitar respirar. El beso se podía alargar hasta el infinito.
Sin dejar de besarme, me dejó en el suelo, y sus manos empezaron a pelear con el cierre del sujetador. Por un momento creí que me lo arrancaría, pero no fue así. A pesar de que mi lengua había rozado uno de sus colmillos y de que parecía que yo estaba entre las manos de la bestia, era el hombre el que llevaba el control. Y el hombre me estaba amando, esta vez sin dolor, sin sufrimiento, sin miedo o temor a herirme. Bestia y hombre me amaban, y ninguno de los dos podía ganar la batalla, porque ambos me querían de igual manera.
Mis manos se volvieron a perder en su torso, acariciándolo desde el cuello hasta el ombligo. Llegué a la altura del botón de sus vaqueros, y se lo desabroché. Metí los pulgares entre los calzoncillos y su piel, y lo dejé desnudo. Y él imitó mi gesto. Ahora, simplemente éramos dos cuerpos uno frente al otro.
Y entonces decidí mirarle como no lo había hecho hasta ahora. Observé el esplendor de su cuerpo, la magnificencia de su anatomía, de cada centímetro de su piel, mientras él hacía lo mismo conmigo. Nos acariciamos con las miradas. Y ambos, temblamos de placer.
Me volvió a envolver entre sus brazos. Mi cuerpo tembló, porque pedía a gritos que él me amara, que me hiciera suya. Me tomó en brazos, me tumbó en la cama y yo me dejé llevar.
Sus manos no dejaron un milímetro de mi cuerpo sin explorar. Las mías se perdieron en su anatomía. Sus labios besaron mi cuerpo, su lengua lamió mi ser. Me pareció escuchar como nuestros corazones, congelados en el tiempo, se aceleraban y corrían juntos hacia el colapso. Y entonces, cuando Chris entró en mí, todo fue diferente. Realmente, era la primera vez que hacíamos el amor.
Él se hundió en mí, con la delicadeza con la que solía hacerlo. Yo me agarré a él, como quién se agarra a la vida, gimiendo y estremeciéndome, oyendo como él jadeaba de placer y amor. Y entonces, mi luz volvió a brillar.
Nos envolvió a los dos, con más fuerza que nunca. La cama se movió, y no era por nuestros movimientos. Era por la fuerza que mi luz desprendía. Miré a los ojos de Chris, esperando ver un atisbo de enfado o furia por su parte. Pero no lo vi. Sólo había amor, y placer, mucho placer.
Mi luz entró en él. Sin que yo pudiera hacer nada por impedirlo. Chris se estremeció, sobre mí y dentro de mí. Nuestros cuerpos temblaron, mientras nuestras caderas seguían el movimiento de las otras. Chris tiró la cabeza hacia atrás y lanzó un grito, un grito de placer. Y yo le seguí, alcanzando el clímax junto a él. Entonces mi luz, volvió a mi cuerpo, saliendo de él y dejando de envolvernos en un aura roja. Las llamas del infierno que latían en mi interior, volvieron a su lugar.
Nuestros ojos no podían llorar, ni de dolor, ni de felicidad, pero a pesar de no poder derramar lágrimas, ambos lloramos. De felicidad.
Chris no salió de mí. Tampoco le hubiera dejado. Creo que era consciente de eso. Me agarró por la cintura, me pegó más a él, y se tumbó de lado, con uno de mis muslos por encima de su cadera y él en mi interior. Hundí mi rostro en su pecho de hielo, y dejé que su aliento cosquilleara en mi coronilla, impregnando mis cabellos de su efluvio. Me besó en el cogote. Levanté la cara y le miré a los ojos. Y en aquellos pedazos de océanos sólo había dos cosas. Amor y orgullo. Lo que en aquellos momentos sentía por mí.
Acerqué mis labios a los suyos y le besé. Quería que fuera un beso tierno, pero no lo conseguí. El hecho de que él todavía estuviera en mi interior, acogiéndole, hizo que acabara besándolo con avaricia.
Y entonces, hizo algo que no creí que jamás haría por iniciativa propia. Bajó su rostro hasta mi cuello y sus colmillos se clavaron en mi yugular. Grité, de placer, cuando las imágenes comenzaron a sacudir mi mente. Mi cuerpo empezó a vibrar, sintiendo en mi piel todo lo que él había sentido. Y alcancé mi segundo orgasmo, sin necesidad de que él se moviera en mi interior. Cuando mi grito invadió la habitación, y probablemente la mitad del bosque, sacó sus colmillos de mi cuello. Agarré su rostro entre mis manos, le obligué a girar la cabeza e imité su gesto.
Su sangre, poca porque no quería beber mucha y porque él tampoco había bebido demasiado de mi, comenzó a resbalar por mi garganta. Chris comenzó a jadear de nuevo, su cuerpo volvió a temblar y en un momento determinado, él también gritó de placer. Sentí como por segunda vez inundaba mi interior.
Tras aquello, volví a enterrar mi rostro en su pecho, que empezó a ronronear. No me podía dormir, eso era algo que ya no podría hacer nunca más, pero cerré los ojos y me dejé llevar por la paz que sentía en ese momento. La paz que desprendía el alma de Chris. Y sonreí, feliz como jamás lo había sido.
-Gracias.- Musité muy bajito. Su pecho dejó de ronronear.
-¿Por qué?
-Por ayudarme.- Tomó mi rostro entre sus manos y me obligó a mirarlo a la cara.
-Soy yo el que te debe dar las gracias.- Iba a negar con la cabeza, pero me lo impidió.- ¿Eres consciente de lo que acabas de hacer?
-No.- Respondí con sinceridad. Realmente no sabía qué era lo que había pasado.
-Cuando creo que ya me lo has dado todo, vas y haces esto, Kara. Y ni siquiera eres consciente de lo que has hecho.
-Es que no sé qué he hecho, Chris.- Volví a perderme en sus ojos.
-Alimentarme Kara. Sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Tu luz sigue dentro de ti, y mientras hemos hecho el amor, me has alimentado. Tu luz ha calmado el hambre de mi alma. Por un momento creí que te la iba a arrebatar, pero entonces me he dado cuenta que no era yo el que se alimentaba de ti, si no que eras tú la que habías decidido calmar mi hambre, sabiendo que no me podías dar toda tu luz. Y cuando mi hambre se ha calmado, tu luz ha vuelto a ti. Sigue aquí,- dijo poniendo un dedo en mi pecho,- brillando en tu interior, pero una parte de ella se ha quedado aquí, dentro de mí. Calmas mi sed con tu sangre, mi hambre con tu luz. Soy yo el que debe darte las gracias.
-¿No tienes hambre?- Negó con la cabeza.- ¿Ni sed?- Volvió a negar.-Pues te  juro que no tengo ni idea de cómo lo he hecho, Chris.
-Lo sé. Creo que no eras tú la que quería que esto pasara. Creo que era tu alma.
-¿Mi alma?- Dije juntando las cejas sin comprender.
-Sí. ¿Recuerdas la teoría de Drake sobre las unión de las almas?- Asentí. Según mi cuñado, si dos almas se unían, el inmortal ya no podría alimentarse de la luz del humano.- Bien, ¿y recuerdas cuando en el matrimonio de Trizia y Keinan puso una cuerda uniendo sus muñecas en símbolo de la unión de sus almas?
-Sí. En ese momento pensé que el matrimonio, bajo el rito que fuera, era la forma de unir las almas para que luego un inmortal no pudiera arrebatarnos la luz.
-Exacto. Yo también pensé lo mismo. Por eso creo que tu alma ha sido la que ha decidido por ti. Nuestras almas están ligadas, Kara. Se pertenecen, la una a la otra. Por eso no te pude robar la luz cuando te transformé. Por eso tu alma ha decidido compartir tu luz conmigo. Nuestros cuerpos se han amado, cielo, nuestros corazones se han amado, nuestras almas se han amado. Y te juro, que no hay nadie en este mundo que haya tenido lo que tú y yo acabamos de tener. Ninguna pareja inmortal del mundo ha tenido esto que nosotros acabamos de tener.
-Así que ahora te puedes alimentar de mí, si mi alma quiere, ¿no?
-Eso creo.
-¿Y por eso es por lo que tengo hambre ahora, no?
-Probablemente.
-¿Y por qué has vuelto a beber de mí, Chris?
-Porque quería que supieras lo que me has hecho sentir. Ese segundo orgasmo que has tenido, Kara, en realidad no era tuyo. No era más que el reflejo del que yo he sentido la primera vez. Y cuando tú has bebido de mí, el mío ha sido un reflejo del que tú habías sentido.
-¿Me estás queriendo decir que podemos sentir los orgasmos del otro?- Simplemente asintió mientras me volvía a tumbar en la cama, todavía dentro de mí.- ¡Vaya!- Exclamé sin querer.
-¿Tienes hambre?- Me preguntó mientras sus manos se perdían de nuevo en mi cuerpo. Asentí.- ¿De qué? ¿De mí, o de luz?
-De ambas.- Susurré.- Pero primero prefiero calmar ésta.- Dije alzando levemente las caderas.- Luego ya me enseñas a calmar la otra.
Rió feliz, mientras complacía mi petición.- Te amo.- Murmuró a mi oído, sin dejar de moverse en mi interior.
-Y yo a ti.- Respondí.
Perdí la noción del tiempo, del lugar, del espacio. De todo. Si mientras había sido humana amarnos había sido maravilloso, ahora era imposible encontrar una palabra en el diccionario que lo describiera. Hubo varios momentos en los que estuve segura que nuestros gritos se oían desde la otra casa, a más de cuarenta kilómetros de distancia, y tenía muy claro que ahora sería imposible hacer el amor en casa, con toda esa gente pululando a nuestro alrededor y con la capacidad de oír correr a un ratón a medio kilometro de distancia. Porque tenía muy claro que no pensaba ahogar ni un solo grito de placer.
No habíamos tenido bastante el uno del otro. De hecho, no creo que jamás, ni siquiera en toda la eternidad, íbamos a tener bastante el uno del otro. Pero yo tenía hambre, y no sólo de Chris. Y además, había que ir a ver a Alexander. Por mucho que me fastidiara reconocerlo, tenía otras cosas importantes de las que preocuparme y ocuparme.



Y esto es lo último que os dejo de esta novela. Y que conste que os lo he dejado porque sé que muchas de vosotras querías saber si entre Kara y Chris aumentaba la tensión y la pasión. Espero no haberos decepcionado!!!!!!!!!!!!!
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!!!!

viernes, 8 de julio de 2011

Almas Gemelas (Capítulo II)

Hoy os dejo de nuevo una exclusiva. El segundo capítulo del tercer libro de la Saga El Ángel, Almas Gemelas.
Os recuerdoque todo lo que os dejo es en rigurosa exclusiva, puesto que el libro no está terminado, pero vosotros, angelitos míos, os merecéis esto. Sin vosotros, sin vuestras palabras de ánimo en momentos difíciles, esto no hubiera seguido adelante.
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!!

DESPERTAR
  Había muerto. Bueno, un médico hubiera diagnosticado mi muerte, puesto que mi corazón se había parado. Pero mi cuerpo experimentaba un montón de sensaciones a cual más extraña, lo que me indicaba que mi final no había llegado.
  Para empezar, sentía como si mis células, una a una, se congelaran. Estaba segura de que podía incluso oír el sonido que hacían al quedarse estancadas en el tiempo. Incluso sentí como mi temperatura corporal caía en picado.
  Mi piel, aparte de enfriarse como lo estaba haciendo el resto de mi cuerpo, se estaba tornando dura como el diamante, al igual que mis músculos y mis huesos.
  Mi olfato se agudizó, al igual que mi oído, mi tacto y mi gusto. Lo de la vista no lo sabría hasta que no abriera los ojos, pero por el momento no lo iba a hacer. Necesitaba acostumbrarme a todos y cada uno de mis mejorados sentidos.

sábado, 25 de junio de 2011

Almas Gemelas (Primer capítulo)

Aquí os dejo el primer capítulo de la tercera novela que compone la Saga el Ángel. Espero que os guste. Esto es un primicia, puesto que el libro no está terminado todavía.
Un beso, un abrazo y un mordisco!!!! 

LATIDOS
  La oscuridad me había invadido. Y no podía luchar contra ella, porque mi prioridad era que mi corazón siguiera latiendo. La vida se me escaba en cada batir desesperado, en cada leve bocanada de aire que entraba en mis pulmones. Sabía que me estaba muriendo y, por primera vez en mi vida, supe a ciencia cierta, de esa noche no pasaría. 
  -Kara, despierta, mi amor. Abre los ojos.
  En cada palabra que mi marido pronunciaba, se dibujaban claramente el dolor, la angustia, la desesperación y el sufrimiento. Pero no puede responderle, ni tan siquiera pude abrir los ojos o permitirme pensar en esa opción. Debía usar las fuerzas que me quedaban en permanecer con vida hasta que me llevaran con Helia para que salvara a mis hijos. El resto, mi vida o mi muerte, mi eternidad junto a mi amado ángel, junto a mi alma gemela, carecían de sentido.
  -Hay que llevarla con Helia.- En la voz de mi cuñado, de ese hombre que juró un día que me amaba y que si mi vida terminaba, acabaría con mi esposo, también se había instalado el dolor.
  -¡DRAKE!- Gritó Chris desesperadamente.
  Una suave brisa sacudió mi cabello cuando el hermano adoptivo de Chris hizo su aparición.
  -Déjame verla. Muévela con cuidado.
  Sentí como mi marido me giraba con suma delicadeza. El dolor de la espalda me sacudió como un latigazo. No grité, no gemí, no mostré señal alguna de vida. Tenía que seguir concentrándome en el latido de mi corazón.