Páginas vistas en total

Buscar este blog

Cargando...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Hielo Y Fuego (Saga Tiempos de Pasión III)

Buenos días Ángeles y Ocultos:
Hoy os traigo el último libro (de momento) que compone la Saga Tiempos de Pasión de nuestra amiga Tamara Carmona. Una saga repleta de vampiros poco convencionales, amor, pasión, y guerras.
Recordad que esta saga está compuesta por tres libros.
Libro 1º: Rosa de Sangre
Libro 2º: Tormenta Negra
Libro 3º: Hielo y Fuego
Los tres libros se pueden encontrar en formato PDF o en papel, con acabados en rústica o tapa dura.
Hoy os dejo el prólogo y el primer capítulo de Hielo y Fuego. Para adquirir alguno de los libros pinchad sobre los títulos que os he indicado arriba.
Espero que lo disfrutéis.
Un beso, un abrazo y un mordisco.


Prólogo

Sueño todos los días con la misma persona, con sus cabellos rojizos, que siempre parecen estar alborotados, con esos ojos verdes que tanto me cautivan, con esa sonrisa que me hace estremecer, con su reluciente piel…
No comprendo la razón por la que sueño con él, pero algo en mi interior se revuelve cada vez que lo veo y, por alguna razón, siempre estoy deseando que llegue el día para poder soñar otra vez con él.
Nadie comprende cómo me siento, ni mis padres, ni mis amigos, nadie parece comprenderlo y yo menos que nadie. No entiendo la razón que hay tras mis sueños y la verdad no espero comprenderlo, ya que, ¿quién se preocuparía por algo que no es real? Pero, aún siendo así, lo deseo, deseo que ese sentimiento sea real, ¿por qué? No lo sé, pero es así.
Tal vez sea a causa del accidente que tuve seis meses atrás, o tal vez sea que mis hormonas están demasiado alteradas, a causa de la vida que crece en mí, pero no puedo evitar sentir que debería estar en otro lugar…
   -¿Te encuentras bien?, ¿quieres que lo dejemos por hoy?
Regresé de mis pensamientos justo a tiempo de ver cómo Psyren cerraba el zarrapastroso volumen que había estado leyendo.
   -¡Oye!, aunque vaya a tener un hijo tuyo, no me trates como una inválida, que ya soy mayorcita para cuidarme yo solita, ¿de acuerdo?- Le grité furiosa.- Y… otra cosa, Psyren, ¿puedes explicarme otra vez por qué estoy leyendo un libro sobre vampiros, si yo ya soy uno?- Le pregunté abatida.
   -Bueno, son órdenes de tu madre.- Respondió deprisa. Al parecer tenía la fea costumbre de evadir este tipo de preguntas con una respuesta por el estilo: “órdenes de tu madre”. ¿Y a quién le importaba eso?
   -Vale, ya sé que todo esto es nuevo para mí, pero, ¿por qué tengo que averiguar las cosas por mi cuenta?, ¿por qué no me lo podéis decir todo de una vez?
   -¿Aún sigues pensando en él?- Le había contado todo en relación a mis inusuales sueños y nunca me había creído, entonces, ¿por qué ahora me estaba preguntando?
   -¿A qué viene esa pregunta?- Solté furiosa.- No tiene caso que te responda si no vas a creerme.
   -¿Y quién dice que no te creo?- Mis ojos se abrieron de par en par ante la sorpresa.- Es cierto que no tendrías por qué soñar esas cosas pero, ¿qué importancia tiene?
   -¡Oh!- Exclamé esbozando una maliciosa sonrisa.- ¿Entonces tú sabes por qué sueño con él?
   -Es posible.- Respondió evadiéndome de nuevo. Ya estaba harta.
   -¿Y bien?- Insistí.
   -Bueno, no es que lo sepa en verdad.- Respondió con una sonrisa.- Es tan solo una historia, pero se asemeja a lo que te está pasando. Y… a decir verdad, no debería estar diciéndote estas cosas que podrían confundirte… Además, si se enteran…
   -¡No se enterarán!- Le corté tajante.- Dime, Psyren, ¿qué hay en esa historia que se asemeja a lo que me está pasando?
   -Hace tiempo…- Empezó en un susurro, como si lo que me fuera a decir fuera un secreto muy bien guardado.- conocí a alguien igual a ti. Ella era una Princesa muy poderosa, por lo que todo el mundo la quería de aliada, pero no fue hasta que una persona muy querida para ella estuvo en peligro, que pudieron…
   -Vale Psyren.- Le corté. Ya estaba cansada de escuchar tantas mentiras.- Suena como una historia de hadas y ya sabes que no me gustan. Además no sé qué tanto puede asemejarse esa fábula con que yo tenga sueños extraños con un chico que no conozco de nada.
   -Sí, tienes razón.- Accedió.- Es imposible de creer que alguien se hubiera sacrificado para salvar a alguien importante, ¿no es así? Violet,- Sus ojos se quedaron muy fijos sobre los míos. Tenía una expresión ausente, pero también estaba llena de ira. Me asusté.- una vez me equivoqué,- Siguió.- pero pienso enmendar mi error, ¿entiendes?- Murmuró en tanto que salía de la biblioteca y me dejaba sola.
Pero, ¿qué narices le pasaba a ese chico, diciéndome cosas ininteligibles para mí? Una princesa que había salvado a una persona importante, ¿eh? ¿Quién iba a creerse semejante historia, sabiendo que nuestra sola existencia venía marcada por la crueldad y la muerte? Nadie en su sano juicio, creería semejantes palabras, pero… yo no estaba en mi sano juicio.
Puede que algo de lo que me había dicho Psyren fuera cierto, o tal vez yo deseara que lo fuera, porque, de otro modo, ¿cómo se podría explicar que un vampiro pudiera haberse enamorado de una ilusión?… ¿Amor? ¿Acaso los vampiros podían sentir eso? Seguramente no. No importa cuánto deseara que fuera así. Yo jamás podría amar a nadie, no cuando mi parte de vampiro estaría dispuesta a  matarlo sin poder remediarlo. Ésa es la naturaleza de los vampiros.





1. Preludio de la desesperación

Ya han pasado seis meses desde que la vi por última vez, desde que pude sentirla en cuerpo presente, pero aún sigo atormentándome a mí mismo por no haber sido capaz de detenerla. Esa niña tonta se fue con ellos, para salvarme la vida, y no pude hacer nada por evitarlo. Ahora tan solo puedo tenerla en mis sueños pero, ¿qué importancia tiene un roce, si no es un roce real?
En seis meses, mi una sola pista, ni un solo rastro y el hecho de no saberlo, de no saber su paradero, de no saber cómo la están tratando, me pone realmente furioso, pero lo que más me enfurece de todo, es la impasibilidad de todos respecto al tema y no puedo evitar pensar que se han olvidado de ella.
   -¡Erik!
Mi hermano apareció en el dormitorio como de la nada. Aún, después de todo, no me acostumbraba a que estuviera nuevamente vivo… y todo gracias a Violet, quien se había arriesgado tanto a pesar de no saber el resultado.
   -¿Qué quieres?- Le corté en seco.
   -¿Todavía sigues enfadado conmigo?- Preguntó como si nada, lo que provocó que saltara de rabia.
   -¿Acaso crees que podría olvidar algo como eso?- Grité.- ¿Por qué no me dijiste que había recuperado los recuerdos?
Me acordé entonces de las últimas palabras que crucé con ella. Tenía que haberlo sabido entonces, tenía que haberme dado cuenta de que quien me hablaba no era otra sino mi Violet, pero fui tan estúpido como para no hacerlo.
Los detalles de cómo ocurrió tampoco me aclaraban demasiado. Según nos había contado Riku, durante la primera Gran Guerra, sacó fuerzas para encerrar su alma en el interior de un libro que materializó y, debido a ello, los recuerdos de Violet de ese suceso, fueron borrados. Al principio yo pensaba que aquello fue producto del horror, del dolor, que ella misma había querido desterrar todo de su memoria, pero me equivoqué. Fue mi hermano quien ocasionó todo y, al haber vuelto a la vida, o más bien, al haber conseguido unir su alma en su propio cuerpo, la barrera que había impuesta en la mente de Violet, se había roto. Ella lo arriesgó todo, estuvo dispuesta a morir en el intento por devolverle la vida y, ahora… me había salvado a mí. Imperdonable…
Debería haber sido yo quien la protegiera, y no al revés. ¿Cómo me podía considerar un hombre sabiendo que ella se había tenido que jugar el pellejo por mí?
Aquellas palabras aún seguían resonando en mi cabeza. Ella me había llamado como solía hacerlo cuando estábamos juntos: mi Rey, había dicho. Sólo este simple detalle tenía que haberme hecho reaccionar pero, en su lugar, me quedé allí, mirando cómo ella se marchaba con ellos. Si hubiera sido consciente de lo que significaba… Si hubiera tenido la fuerza suficiente… la habría detenido. Pero no fui consciente de ello hasta que no fue demasiado tarde.
   -Por favor, no estés tan enfadado conmigo.- Prosiguió Riku hecho una maraña de lágrimas.- Ya verás como pronto damos con ella y la traemos de vuelta.
   -¿Por qué estás llorando?- Grité sorprendido. Era la primera vez que lo veía comportarse de ese modo.
   -¡Ah, es cierto! No te he dicho que…
   -¿El qué?- Le agarré de la solapa de la camisa sin darme cuenta.- ¿Qué es lo que aún no me has dicho?- Insistí exasperado.
   -Bueno… desde que pasó… ya sabes, creo que… puedo sentir lo que ella siente y…
   -¿Cómo dices?- Solté su camisa y tomé asiento en una silla.
   -Sí, ya sé que es un poco raro… y a lo mejor tan solo sea un efecto secundario de… ya sabes… pero juraría que es ella quien llora en este momento y no yo.
   -¿Tienes idea de lo que estás diciendo?- Susurré, medio esperanzado, medio furioso con él por haber esperado tanto tiempo en contármelo.
   -El caso es que, si estoy en lo cierto… creo que cuando… ya sabes… una parte de su alma, o algún punto de su esencia, se acopló con la mía… No sé, es una locura, pero, ¿ves?, ya he dejado de llorar y antes de que ocurriera yo seguía siendo el mismo…
   -Sí, lo veo,- Aunque no le miré directamente sabía que ya no brotaban lágrimas de sus ojos.- pero, tiene que haber…
   -Puede que tengas razón,- Me interrumpió agachándose para estar a mi altura.- pero ahora mismo prefiero creer que es ella quien está dentro de mí, a resignarme, ¿me entiendes?
   -Sí, lo sé.- Farfullé ausente. La pérdida de Violet me había calado muy hondo, tanto que cada día era un sufrimiento constante.- Yo… me siento igual…
   -¿Entonces por qué no haces caso a mamá y te animas un poco?- Mi expresión cambió y juraría que ahora tenía una mirada aterradora a juzgar por cómo Riku se había retirado unos pasos.- Bueno, yo… No me malinterpretes… No quiero que la olvides… Simplemente pienso que…
   -¡No pienso quedarme quieto esperando obtener noticias suyas!- Grité, arrojando la silla en la que había estado sentado, contra la pared.- ¡Necesito saber que está bien, o no podré seguir!, ¿lo entiendes?- Riku asintió. Él se sentía exactamente como yo.
   -Pero aunque lo entienda, ahora lo único que podemos hacer es esperar.- Rebatió.- No podemos actuar a la ligera, ya lo sabes.
   -¡No me quedaré con los brazos cruzados!- Grité de nuevo.- La imaginación puede ser incluso más dolorosa, ¿sabes?
***
    -¡Ya no más!- Grité deshaciéndome del agarre de la cruel enfermera.- ¡Ya estoy harta de tantas pruebas!, ¿por qué no me dejáis tranquila de una vez?
   -¡¿Qué está ocurriendo aquí?!- Me di la vuelta justo a tiempo de ver cómo mi madre me agarraba por la muñeca, haciendo caer al suelo el bisturí con el que había estado amenazando a la enfermera segundos antes.- ¿A qué viene tanto alboroto?
   -Madre… Me haces daño.- Me quejé, pero ella no me soltó.
   -¡No des más problemas!- Me gritó sin mirarme.- ¡Sólo aguanta y ya está!- De un tirón, me arrojó contra la camilla, la cual estuvo a punto de volcarse por el impacto.- Y tú,- Se dirigió con aspereza a la enfermera.- si se vuelve a resistir, átala.
   -¿Madre?- Pregunté confusa.- ¿Por qué?, ¿por qué me tratas así?- Lloriqueé aturdida.
   -¡No olvides que sólo estás aquí por el bebé!- Gritó.
¿Por qué?, ¿por qué me trataba de esa forma?, ¿por qué no simplemente se comportaba como una madre normal, cariñosa y afectiva?, ¿tan difícil era?
Nada había cambiado. Los dos primeros meses después del accidente, se comportó tal y como una madre debería hacer, pero eso fue hasta que se enteró de mi embarazo. Fue entonces cuando empezaron a hacerme todo tipo de pruebas, diciendo que era por la salud del bebé, pero… ¿era así?
   -¡Debería descansar unas horas!
La voz de Psyren a mi espalda fue como un rayo de esperanza. Solo él me entendía y me trataba con dulzura, el resto, la mayor parte del tiempo, solo lo aparentaba, aunque claro, tal vez su actitud solo se debiera a que iba a tener un hijo suyo. De todas formas, ya no me importaba. Amabilidad era amabilidad sin importar de dónde viniera.
Psyren me agarró del brazo y me guió hasta mi habitación, donde me eché a sus brazos y empecé a llorar. Sus brazos eran cálidos mientras me rodeaban, aunque no se sentían como si fuéramos pareja, sino algo totalmente distinto. Amistad tal vez.
   -Ya está, Violet, ya pasó.- Mientras acariciaba mi cabello me di cuenta de esa terrible verdad. No me trataba como alguien trata normalmente a la persona de la que uno está enamorado. Quizás esa era mi oportunidad para escapar de aquel horrible lugar.- Estoy aquí.
Me aparté de él y forcé una sonrisa, previamente haber secado mis lágrimas.
   -Tienes que ayudarme.- Dije con tanta firmeza que me asusté a mí misma.- Tienes que ayudarme a salir de aquí.- Psyren me observó confuso durante unos instantes, pero después me dio una gentil sonrisa.
   -Lo haré. Te ayudaré a salir. Aunque me cueste la vida.
***
   -¡No puedo quedarme quieto!- Grité en un arrebato.- ¡La buscaré yo solo si hace falta!
   -Erik, por favor, recapacita. No podrás hacerlo solo y lo sabes.
   -¡Lo haré!- Grité y un hilo de esperanza me atravesó.- Estoy seguro de que la encontraré.

5 comentarios:

  1. me encantaria poder leer hielo y fuego pero no logro encontrarlo en pdf gratis sabes algun sitio para descargarlo te dejo mi correo locatati15@gmail.com

    ResponderEliminar
  2. por favor !! suban el libro completo !! amo esa saga !!! muchas felicitaciones a la escritora ! podrían mandarme el libro en pdf ??? zandy.rnr@gmail.com ! les agradezco mucho !

    ResponderEliminar
  3. Mis queridas Zandy RnR y yessica nuñez:
    Si queréis podéis buscar a la autora, Tamara Carmona Sánchez en Facebook y hablad con ella.
    Gracias por el interés mostrado en su saga
    Atentamente,
    Mercedes Perles

    ResponderEliminar
  4. porfa si alguien ya lo tiene no sean malos pasenmelo, lo he buscado por todo internet y no lo consigo y es ke me kede super enganchadisima con la historia, dejo mis correos alishdez2010@gmail.com.mx o kika.s.2007@hotmail.com.mx

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola anónimo:
      Te repito lo mismo que les dije a Zandy y Yessica, puedes buscar a la escrita en Facebook (Tamara Carmona Sánches) y hablar con ella. Sino, pinchando en la foto de la portada del libro que hay a la izquierda de la pantalla, puedes ver el enlace directo de dónde se puede adquirir la novela y en qué formatos.
      Gracias

      Eliminar