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jueves, 2 de junio de 2011

Un poquito de esta historia

Durante unas semanas, os he ido dejando trozos de los capítulos de mi libro, El Ángel de la Destrucción.
Hoy quiero dejaros algo diferente. Quiero contaros de qué va este libro. Porque sé que muchos habréis pillado la idea básica, pero quiero aclararos algunas cosas.

Lo cierto es que explicar esta historia es un poco complicado, pero lo voy a intentar. Primero os contaré de qué ve el libro, y luego el periplo de editarlo por mi cuenta.
La historia está narrada en primera persona por Kara, pero yo voy a empezar por Chris. Nuestro protagonista masculino.
Chris no es un vampiro, por mucho que la gente se empeñe en decir que lo es. Tampoco es un demonio. Es una mezcla de ambos. Partí de la base de que el ser humano se compone de dos cosas. Cuerpo y alma. La sangre es el sustento del cuerpo, y la luz, eso que sustenta nuestra alma y brilla en nuestro interior. Y nuestro protagonista en cuestión se alimenta de ambas cosas. A esos seres, a los que son como Chris, le puse el nombre de morwins (y no os diré de dónde saqué ese nombre)
Chris nunca fue normal, ni tan siquiera cuando era humano. Sólo le interesaban las mujeres para llevarlas a la cama (¡menuda novedad!) y satisfacer sus necesidades, llegando a ser un misógino empedernido, jamás le interesó el negocio familiar y fue incapaz de sentir algo más que un ego inconmensurable. Simplemente se limitaba a saciar sus caprichos y antojos.
Kara, nuestra protagonista, es, básicamente, una mujer enamorada. Pero no es una mujer cualquiera. Me negué en todo momento a que fuera la típica protagonista que necesita al héroe o al ser fantástico que la salve en de todo y de todos. No, Kara no es así. Se la creó en una probeta, siendo, por decirlo de algún modo, un experimento genético que le salió mal a su supuesto padre, Jake. Con cualidades inhumanas, veloz, hermosa, letal y despiadada, todo su mundo, sus creencias y su misión en la vida, caen como un endeble castillo de naipes cuando conoce a Chris.
Esto sería básicamente lo que resumiría el principio de la historia. Pero decidí comenzar por la mitad, tal vez por eso de que no suelo hacer la cosas de forma convencional.
 
Así que tenemos a una mujer enamorada, que ha sido abandonada durante catorce largos años, y que durante ese tiempo se ha limitado a consumirse por el dolor y la angustia, hasta que un día, se rinde y decide esperar a que la muerte se la lleve. Entonces él regresa.
Pero como toda novela necesita más de dos personajes, decidí crear diferentes castas.
Por un lado tenemos a los morwins, esos seres que pueden llegar a ser despiadados, bellos y hermosos (a nadie le amarga un dulce mientras lee y menos si luego sueña con él, jaja). Por otro lado tenemos a los cazadores, humanos entrenados con el único y firme propósito de matar a los primeros. Los guardianes, también humanos, capaces de ser aún más crueles que los cazadores, puesto que se dedican a mantener la paz entre los cazadores y los morwins que han decidido firmar el pacto de Maximiliano (pacto que explico en el siguiente libro). Y los simples humanos que no se enteran de nada de lo que ocurre a su alrededor. Y por último Kara, la única mestiza que existe en el mundo.
Pero no todo es tan sencillo como parece. Chris es despiadado, letal, poderoso, cruel e inhumano, pero todo eso desaparece cuando conoce a Kara. Su miedo perder el control y matarla hace que la abandone. Sólo regresa para comprobar si ella ha muerto, como realmente él cree. Pensaréis que hay similitudes con la famosa Saga Crepúsculo, pero no, no es así. Aquí no tenemos a la típica chica desvalida, ni a la que tiene que elegir entre dos seres fantásticos. Kara tiene las cosas muy, pero que muy, claras, y tal vez por eso se deleita en recrear sus encuentros con Chris, describiendo lo que siente, el físico de él, lo que su cuerpo experimenta con la cercanía de él, etc. Porque hay que tener en cuenta que ha estado separada de Chris durante catorce años, sumiéndose en el dolor de su ausencia, tratando de sobrevivir día a día, pero no por no preocupar a su madre o a su amiga, sino porque se lo juró a él. Y es que todo lo que ocurra en la vida de Kara está relacionado con Chris. Desde su concepción, su nacimiento, su despertar como cazadora, hasta su imposibilidad de matarlo. ¿Por qué cómo se puede matar a lo único que le da sentido a tu vida, si además, es lo que más amas? Sencillamente no se puede.
Y en mitad de todo esto, aparecen más personajes.
Helia, el padre adoptivo de Chris. Lo encontró cuando ya estaba convertido. Es un ser que emana misticismo, sabiduría y paz. Atractivo y enigmático. Casi mágico.
Drake, el único que Helia convirtió. Pacífico por naturaleza, intelectual y nervios inquebrantables. Su papel evoluciona en el siguiente libro y cobra importancia en el último.
Keinan, una mole de músculos, divertido y dicharachero, que le encanta pinchar a todo aquel que se ponga a tiro. Inmortal, y esconde tras esa fachada un dolor que le hará cambiar en el siguiente libro.
Andros, el pequeño de todos, al que más parecido físico guarda con Helia. Junto a él, Olimpia, una asiática inmortal hermosa y convencida de que el amor lo puede todo.
Y por último Lucian, al cual solo se le menciona de pasada, porque cobra protagonismo en la siguiente novela.
Eso en cuanto a inmortales.
Luego tenemos a Morraine, la madre de Kara, que trata de entender a su hija sin llegar a comprender lo que le ocurre. La verdadera relevancia de su papel se descubre en el último libro.
Victoria, esa amiga incondicional, alegre, viva, espontanea, y que se la acaba queriendo como a una hermana. Apoyara a Kara en lo que haga falta.
Trizia, esa prima a ratos insoportable, pero que al final acaba siendo una amiga incondicional.
Todos estos personajes van evolucionando a medida que la novela transcurre, aun que dicha transformación se acentúa en los siguientes libros, La Llama Del Ángel y Almas Gemelas.
Porque en esta decidí centrarme en los sentimientos de Kara y Chris. Porque como dice la contraportada del libro, ella hará lo que sea por él, pagará el precio que sea con tal de conseguir lo que desea, usará lo que haga falta para lograr sus propósitos y, matará si es necesario para proteger a Chris. (Vamos, como para decirle a esta chica, buenos días, si se ha levantado de mal humor).
En Facebook, le hice un perfil al libro, para darlo a conocer, y tras colgar varios pedazos del libro y de que la gente dejara sus comentarios, me quedo con este que me hizo un amigo.
Bajo el prisma de representar el contraste entre la dualidad y similitud que se establece entre los dos personajes, me gustan dos:
Tomó delicadamente mi rostro entre sus fuertes manos y depositó un dulce y casto beso en mi frente. Me estrecho entre sus hercúleos brazos, al tiempo que me musitaba al oído.- ¿cómo pudiste enamorarte de un monstruo como yo?- Y el dolor y el sufrimiento volvieron a él, golpeándole con más fuerza que nunca.
Prefiero un segundo entre tus brazos, aunque signifique mi vida, a una fría existencia sin ti, aunque signifique mi vida.- Clavé mis ambarinos ojos en él.- Ya te lo he dicho Chris, tú eres mi única razón de existir, literalmente.
Porque básicamente Chris siempre se ha considerado un monstruo, y ella siempre lo ha considerado su particular ángel de la destrucción. De ahí el título del libro.
Así que ahora ya sabéis un poco más. Espero que os guste. En breve os dejaré algo de la continuación, La Llama del Ángel.
Un beso, un abrazo y un mordisco

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